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¡Aunque nos lleven la contra!

¡Traigan vino que copas sobran! El “Rojo” de Ariel Holan volvió a dar una vuelta olímpica – la segunda en ocho meses – y conquistó su décimo octavo título internacional. Con gol de Silvio Romero, en la primera mitad, y pasajes de buen fútbol, el “Rey de Copas” consiguió un trabajado triunfo que lo vuelve a colocar en la cúspide del plano internacional. 

Con la valija llena de ilusiones y la mentalidad firme en traer la copa a Avellaneda, así llegó Independiente a tierras niponas. ¿El objetivo? Conquistar la Suruga Bank. Los refuerzos, la pretemporada de los que habían llegado a principio de año, los cambios en el cuerpo técnico, la diferencia horaria, el calor… nada fue impedimento para que el equipo del “Profesor” vuelva a gritar campeón.

Enfrente estaba el Cerezo Osaka, el último campeón de la copa japonesa, que venía de capa caída en el certamen local. Acompañado por una multitud en el estadio, el equipo de Holan salió a la cancha con: Campaña; Bustos, Franco, Figal, Sánchez Miño; Silva, Hernández; Meza, Benítez; Romero y Gigliotti. 

De entrada se vió a un Independiente movedizo, con rotaciones en ataque, con mucha tenencia de pelota y tratando de ser punzante. El gran desafío a sortear era la férrea defensa que proponía el rival, no tanto por sus capacidades técnicas o físicas, sino por la acumulación de jugadores en los últimos veinte metros del campo de juego. 

Así, el “Rojo” empezó a buscar con algún remate de afuera. Primero fue Benítez, después tuvo la posibilidad Hernández con un tiro libre que salió apenas desviado. El propio “Tucu” también lo tuvo después de un pase profundo de Alan Franco, pero no pudo dominar con claridad cuando ya estaba en el área chica.

Fue recién en el minuto 28 de la primera mitad que llegaría el gol que sellaría el triunfo del “Rey”. Fue Silvio Romero quien cedió para Meza y picó en diagonal. Con el inconfundible sello que tiene este equipo, la pelota pasó por Meza, Benítez y luego otra vez a Romero, que definió con mucha tranquilidad, dejando estéril el intento del arquero japones. A partir de ahí, Independiente manejó los tiempos aunque le costó volver a tener una situación clara de gol.

Ya en la segunda mitad, el equipo local metió dos variantes y se adelantó unos metros, para salir a buscar el empate. Independiente se encontró con el cansancio y la imprecisión, por lo que algunas intervenciones de Campaña fueron las alarmas que se encendieron en lo que podía ser un eventual empate del Cerezo Osaka. 

De todas formas, fue apenas con un córner mal pateado y con una pelota a espaldas de Figal, que el rival encontró sus mejores oportunidades. Entre los doce cambios que se hicieron en total, las infracciones y las imprecisiones de uno y otro equipo, se consumió el segundo tiempo. El “Rojo” ya estaba mejor plantado atrás pero le costaba pisar firme en la mitad de la cancha.

Los cinco minutos de adición del árbitro neozelandés, sólo alcanzaron para que el “Rojo” tuviera un poco la pelota y el equipo oriental buscara con pelotazos largos alguna pelota salvadora que significara el empate. Finalmente no hubo mas tiempo y el “Rey de Copas” gritó más fuerte que nunca. Otra vez campeón, otra vez de visitante, y una sonrisa que motiva de cara al segundo semestre que se presenta con desafíos más que importantes.

¡Aunque nos lleven la contra!
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