Diablos por el mundo

Que no cumpla con la regla

Foto: El Gráfico - Sebastián Rozental en su breve paso por el club

El chileno Francisco Silva se convirtió en el cuarto refuerzo de este mercado de pases a pedido del entrenador Ariel Holan y trae junto a él una valija llena de ilusiones, experiencia y títulos, pero hay un inconveniente en el pasaporte: su país de origen. Justamente a los chilenos que llegaron a Independiente no les fue bien y se fueron por la puerta de atrás para ser ídolos en otros equipos de su país.

En la rica historia de Independiente, grandes jugadores extranjeros pasaron por el club y lo hicieron con creces. De los uruguayos destacamos la garra y pasión con la que juegan, en los colombianos que llegaron en los últimos años siempre anhelamos ver al próximo “Palomo” Usuriaga y de Paraguay vino el máximo goleador del fútbol argentino, en el “Rojo” obviamente.

Pero hay una nacionalidad que no se lleva bien con la tradición del Rey de Copas y es, casualmente, la de una a la que le dicen “La Roja”. Antes de la llegada de Francisco Silva, tan solo cinco jugadores chilenos vistieron la camiseta más gloriosa del continente y no fueron justamente buenos los desempeños de ellos.

El primero en arribar desde el país trasandino fue el arquero Sergio Bernabé Vargas. Estuvo en el club desde las inferiores, debutó en el 1984 y se fue a Emelec de Ecuador para el inicio de 1992. Disputó 104 partidos con el buzo de Independiente, siendo el duodécimo extranjero con más participaciones en el club, y ganó un título local, el de la temporada 1988-99.

Los dos chilenos que continuaron el legado de Vargas llegaron al club cedidos a préstamo en agosto del 2000 y fueron los delanteros Mario Antonio Núñez y Sebastián Rozental, ambos con seis meses para el olvido. El primero disputó solo 3 partidos sin convertir goles, mientras que el segundo, que llegaba como una promesa de calidad y goles, se fue con siete partidos disputados y sin goles como su compatriota.

A Rozental le entregaron la legendaria dorsal n° 10 para usar en esos seis meses que estuvo a préstamo desde el Rangers escocés, pero lejos estuvo de demostrar que la merecía y fue tal vez uno de los peores refuerzos de la historia del club, gran error en uno de los momentos críticos de Independiente que veía de reojo la tabla de los promedios.

El cuarto en la lista es Rafael Olarra, defensor central comprado proveniente de la U de Chile para disputar la temporada 2003-04. En el club de Avellaneda disputó 39 partidos, todos como titular, pero su nivel no fue el esperado y volvió a su país de origen aunque de manera controversial, ya que fue a la U Católica, clásico rival del equipo que lo vio nacer.

El último de la lista no hizo más que agrandar el mito de que los chilenos no duran en Independiente y fue José Rojas el encargado de dicha tarea. También salido de la U de Chile, sus buenas actuaciones conquistaron a Comparada, quien decidió traerlo al “Rojo”, pero su falta de titularidad lo hizo querer volver a su país y, tras seis meses y tan solo cinco partidos en seis meses, volvió al equipo en el que disputó casi toda su carrera. En 2016 volvió al país, fue transferido a Belgrano de Córdoba, pero tampoco duró mucho, un año nada más.

Está claro que los jugadores chilenos no están hechos a la medida de los que es la historia de Independiente. Si bien se tilda al hincha rojo de ser exigente y tener poca paciencia, estos muchachos tampoco hicieron mucho para poder aguantarlos más de lo que estuvieron.

Silva llega con algo más de experiencia que el resto de sus compatriotas y de hecho tiene en su valija las dos copas América que ganó su país en 2015 y 2016. El “Gato” juega de volante defensivo y viene para acompañar a Nico Domingo y al uruguayo Carlos Benavídez en sus funciones en el medio de la cancha. Ojalá le vaya bien en el club y no tengamos que recordarlo en algunos años como un chileno más que pasó sin pena ni gloria por el club que tiene el mismo color de vestimenta que el de la Selección de su país.

Que no cumpla con la regla
1 Comment

1 Comment

  1. Diego

    9 julio, 2018 at 23:03

    Muchachos por favor.Sergio Vargas nació en Chacabuco, como Passarella. Es mas argentino que el dulce de leche

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