Los cracks

Va Maxi Meza

No va Lautaro, ni Centurión. Luego de una gran temporada, Maximiliano Meza será parte del plantel de la Selección Argentina en Rusia 2018. Si eso se lo decías al 90% de los hinchas de Independiente hace dos años, se cagaban de risa. 

Cuando Meza llegó al club fue insólitamente criticado, venía siendo la figura de Gimnasia las últimas temporadas y en esa posición el club no tenía a nadie sobresaliente, pero como quejarse es gratis y bardear al otro es divertido, una gran cantidad de hinchas le cayeron a él y a Milito por traerlo.

La primera aparición del correntino fue en un partido por Copa Sudamericana, donde entró a mediados del segundo tiempo con el partido empatado y a los pocos segundos tuvo una chance clarísima que despilfarró por centímetros.

“Hubiesen puesto esa plata por Montoya”, “no tiene jerarquía”, “le pesa la camiseta”, “es jugador de equipo chico”, “mirá el paquete que nos trajo Milito” y demás. Esos fueron los comentarios más comunes sobre Meza durante los primeros seis meses en el club.

Durante el mercado de pases la gente pedía su venta, que lo devuelvan, que lo den a préstamo, que lo cambien por otro jugador, pero llegó Holan y, lejos de eso, le empezó a dar más rodaje. Primero como doble cinco y más adelante como extremo.

A pesar de mejorar su nivel, las críticas sobre Meza seguían siendo las mismas, puesto que “ya dije que era un burro, no me voy a desdecir a pesar de que me haya cerrado el orto” es un pensamiento bastante común por estos pagos.

El volante de 26 años se fue afianzado cada vez más en el equipo, siendo uno de los factores desequilibrantes en ataque y dándole la posibilidad a Holan de jugar como extremo, doble cinco y hasta incluso de lateral derecho en algunas ocasiones.

Así fue sumando buenas actuaciones partido tras partido y los críticos debieron callarse porque no les quedaba más remedio. Cuando Rigoni se fue, él se hizo dueño del equipo, jugando por derecha, izquierda y por el centro, siendo el líder futbolístico del equipo.

En el semestre pasado fue la figura del equipo junto a Tagliafico, y se consagró definitivamente en las finales de la Sudamericana, haciendo un golazo en la ida y esquivando brasileros en el Maracaná. 

No sólo creaba juego, si no que comenzó a convertir más seguido, gambeteaba a cualquiera que se ponga en frente suyo, jugaba en diferentes posiciones y era útil en defensa.

Meza no sólo calló a quienes le decían que era un gasto inútil, si no que fue uno de los estandartes de la Copa Sudamericana y mantuvo su nivel en estos últimos meses, convirtiéndose así en el más claro ejemplo de que juzgar a un futbolista por sus primeros 4 pases, la plata por la que vino o de dónde llega, es una estupidez de parte del hincha y una irresponsabilidad de parte del comunicador.

Actualmente la misma crítica apresurada que sufría Meza la sufren Gaibor y Silvio Romero. Sería bueno que antes de atacarlos por tres partidos reflexionen sobre lo que pasó con Meza para no volver a queda en ridículo.

¿Habrá sido su último encuentro con la del Rojo? Sus declaraciones post partido y su salida de la cancha dejaron un gusto agridulce: por un lado felicidad, porque uno de los nuestros fue debidamente reconocido por su talento y va a representar a la Selección, pero por otro, posiblemente no lo veamos más en Avellaneda.

Esperemos que se quede y pueda seguir creciendo en el club, pero aún si se va después del mundial, el de Maxi es un caso testigo de que la exigencia exagerada y la crítica apresurada no beneficia a nadie. Y también es un claro ejemplo de que, por más que cierta parte de la prensa quiera inflar futbolistas con 6 buenos partidos, nada puede contra el verdadero talento y el crecimiento constante.

Va Maxi Meza
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