Los cracks

Gracias, Rolfi

El sábado a las 11h Daniel Gastón Montenegro, o como le dicen todos, el “Rolfi”, inició su último partido como futbolista profesional en el partido que cruzó a Huracán y Boca por la última fecha de la Superliga.

Con el “Xeneize” ya consagrado tres días antes, para el público en general la atracción principal del encuentro era ver si el “Globo” se aseguraba la participación en la próxima edición de la Copa Libertadores. Pero para los hinchas del “Rojo” era ver a uno de los últimos ídolos decirle adiós al deporte de alto rendimiento. Primero, para saber por qué el “Rolfi” fue lo que fue, hay que remontarse al año 2002.

El Clausura de ese año lo tuvo como uno de los goleadores del torneo con once en dieciocho partidos en Huracán. Eso hizo que la dirigencia de Independiente se fije en él y lo llame para formar parte de un equipo que algunos meses después se consagraría campeón con Montenegro como uno de sus estandartes. Jugó todos los partidos como titular y convirtió seis goles además de contar con una conducta intachable, no vio ni una tarjeta.

Luego de ese torneo su rendimiento mermó y en el Clausura 2003, pese a haber jugado 18 de las 19 fechas, convirtió un gol. Eso no importó en River, que vieron en el “Rolfi” el jugador que verdaderamente era pese a esa falta de efectividad y lo contrataron por un año. Tras ese breve tiempo, fue cedido dos años al FK Saturn de Rusia y luego volvió al “Millonario”, donde estuvo otro año antes de regresar al equipo de Avellaneda.

En su segunda estadía se quedó bastante tiempo más que la primera vez y, si bien dicen que las segundas partes no son buenas (no logró ningún título), tuvo actuaciones destacadas sobre todo en los clásicos y dejó una huella imborrable para empezar a ser considerad ídolo. Entre el Apertura 2006 y el Clausura 2009 disputó 106 partidos y convirtió 41 goles. Sus torneos destacados fueron casualmente los que abrieron y cerraron la etapa, con diez y doce tantos respectivamente. Además estuvo en la serie de Copa Sudamericana del 2008 en la que el “Rojo” cayó por penales 5 a 3 con Estudiantes de La Plata.

Su calidad a la hora de agarrar la pelota, pasarla, ver al compañero mejor ubicado y sobre todo su mejor cualidad, pegarle a la número 5, lo llevaron al fútbol mexicano, precisamente al América, donde estuvo desde julio del 2009 hasta diciembre del 2012. Allá jugó 132 partidos y convirtió 25 goles. Y pese a que no le iba mal, de hecho ganó varios títulos locales, algo lo hizo regresar y fueron sus ganas de volver a ayudar al equipo que le había dado su primera alegría pero que en ese momento vivía una realidad totalmente distinta.

En su regreso al país arrancó con una asistencia a Benítez para empatar como local ante Tigre en febrero del 2013. Luego de eso vinieron otros 16 partidos con solo dos goles (ante Argentinos Juniors como local y ante su ex equipo River en el Monumental) y, tras no lograr el objetivo de sumar para seguir en primera, el equipo descendió a la B Nacional.

En la segunda categoría tuvo una asistencia casi perfecta ya que solo estuvo ausente en el partido de la fecha 33 (empate como local por 1 a 1 ante Almirante Brown). En esos 42 partidos, incluido el desempate con Huracán, “Rolfi” marcó diez tantos: Brown de Adrogué, Aldosivi, Villa San Carlos, Talleres (por duplicado), Crucero del Norte e Instituto de Córdoba.

De regreso en Primera, Montenegro disputó solamente el torneo Inicial del 2014. Disputó 18 partidos y anotó dos goles, un verdadero golazo de tiro libre ante San Lorenzo y otro para arrancar una remontada ante Lanús. Además, pudo debutar en la Copa Argentina con el “Rojo” pero no le fue bien ya que Estudiantes, nuevamente, fue el verdugo y se impuso 2 a 0.

Con algo más de experiencia sobre sus espaldas y la necesidad de cambiar de aires, el ídolo volvió al “Globo” de Parque Patricios para jugar algunos años más al fútbol y finalmente anunciar su retiro como profesional el sábado.

Se fue algo más que un ídolo. Uno de los dos jugadores que seguía en actividad de los que lograron el título del 2002 (el “Cholo” Guiñazú es el otro). El que cuando sentía que las papas quemaban agarraba la pelota e iba para adelante. El que priorizaba el juego colectivo por sobre el individual pero que cuando veía el hueco siempre la mandaba a guardar. El que supo portar la gloriosa 10 del “Rey de Copas” como ningún otro desde hace décadas. Él, nuestro último 10, hasta siempre “Rolfi”.

Gracias, Rolfi
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