La Voz de la Historia

Feliz cumple, Bocha

Foto: La Nación / El Bocha y Pastoriza se abrazan tras el empate con Talleres

El 25 de enero no es un día más para el hincha de Independiente desde el año 1954. Mucho menos lo es desde el 1978. Es una jornada en la cual el fútbol y el diablo hicieron un pacto y se encargaron de que entre esos 23 años sucedan dos de los más grandes hitos en la historia de Independiente.

En Zárate, al norte de la provincia de Buenos Aires, nació un chico muy humilde llamado Ricardo Enrique. Desde muy chico empezó a jugar al fútbol en Belgrano de la localidad bonaerense, pero rápidamente atrajo las miradas de varios entrenadores de inferiores de clubes de primera que oían su nombre y viajaban a verlo. Extrañamente, el “Bocha” se había probado en Boca y no pudo ser fichado para la suerte de todos nosotros.

A Independiente llegó en 1971 de la mano de Nito Veiga y Ernesto Díaz para jugar en séptima división, pero era un jugador tan completo y con tanta capacidad que al año siguiente debutó en primera en uno de los tantos partidos que disputó ante River. El entrenador Pedro Dellacha, seguramente sin darse cuenta en ese momento, cambiaría la historia del fútbol cuando a los 30 minutos del segundo tiempo haría ingresar al campo de juego a un pibe de 18 años.

Consiguió consagrarse en cinco Libertadores (1972, 73, 74, 75 y 84), tres Interamericanas (1973,74 y 76) y las dos Intercontinentales que posee el club (1973 ante Juventus y 1984 ante Liverpool). Además, participó de la obtención del mundial de México 1986 y en el momento que ingresó al campo por primera vez, Diego Maradona, que lo tenía de ídolo cuando era chico, se acercó y le dijo “Dibuje, maestro”.

Lo que sucedió después es sabido, todo. Bochini se cansó de hacerle goles a Racing, a Boca, a River, a todos para llegar a la gigante marca de 96 goles por torneos de primera división, esos que también se hartó de ganar. Pero uno particularmente es el más recordado: el Nacional 77.

En ese torneo Independiente ganó la zona D y se enfrentó en semifinales con Estudiantes de La Plata, ganador de la C. El equipo de Avellaneda empató el primer partido 1 a 1 y el segundo lo ganó 3 a 1 para lograr el pase a la final. Por su parte Talleres venció por 2 a 1 en el global a Newell´s.

La primera final se disputó en Avellaneda y para no ser menos mantuvo la línea de los empates en un gol que dominaron los partidos de ida de semifinales. Como el gol de visitante valía doble los cordobeses llegaban al partido de vuelta con más chances de lograr su primer título. Y pese a que ese partido también terminó empardado, desde el inicio hasta el minuto 83 estaría signado por polémicas.

Para la sorpresa de los locales, Norberto Outes abrió el marcador y durante un rato largo el campeón pasaba a ser el “Rojo”. En el segundo tiempo, el árbitro Roberto Barreiro cobró un dudoso penal que Ricardo Cherini se encargó de convertir y algunos minutos más tarde Ángel Bocanelli marcó el segundo gol con la mano, hecho que generó la reacción de todos los de rojo, por lo que el juez decidió además expulsar a tres jugadores: Enzo Trossero, Rubén Galván y Omar Larrosa.

En ese momento, con el marcador dado vuelta y tres menos, los que quedaban en cancha le pidieron al “Pato” Pastoriza que saque a sus jugadores del partido ante tal robo. Pero el entrenador pronunció unas palabras que quedaron para siempre en la historia del club: “Vayan, sean hombres, jueguen y ganen el partido”. Dicho eso, metió al campo de juego a Daniel Bertoni y Mariano Biondi. Casualmente entre este segundo jugador y el “Bocha” armaron una jugada hasta entrar al área y el joven que cumplía 23 ese día se encargó de marcar el 2-2 definitivo.

Esta hazaña, considerada por muchos como la más importante en la historia del fútbol argentino, también hoy cumple un nuevo aniversario, el número 40. Claramente el 25 de enero no es un día más para los hinchas del “Rey de copas”, o “Rey de las hazañas” como dijo Ariel Holan después de dar la vuelta en el Maracaná, es un día de festejo, de alegría, de exponer el fútbol de la mejor manera y homenajear al “paladar negro” que caracteriza al amante del buen juego, el del Independiente de los ´70s y ´80s.

Por todo lo que nos diste y mucho más, ¡gracias y feliz cumple “Bocha”!

Feliz cumple, Bocha
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