La Voz del Diablo

Un fin de año feliz

Atrás queda diciembre, y los otros once meses. Atrás queda un año que quedará por siempre en el recuerdo del hincha de Independiente, no solo por haber dado una vuelta, porque el Rojo en su historia dio muchas, sino por todo lo que pasó durante los 365 días que tuvo 2017. Y ya que siempre le buscamos un responsable a todo, en este caso el culpable es Ariel Holan.

Ariel, el que era cuestionado por glorias rojas por ser del palo del hockey, por usar drones, por tener un cuerpo técnico multitudinario y por haber tenido la fórmula para revertir la situación que atravesaba el club mediante un audio filtrado por Whatsapp. A lo largo del año trabajó día y noche por dar vuelta esa imagen prejuiciosa que todos tenían de él, y lo logró.

Pero el contrato inicial fue por un año, y todo se vino abajo cuando después de haber ganado la Sudamericana respondió con lo contrario a lo que todos suponíamos iba a ser un “sí” rotundo. El mal momento vivido gracias al “capo” de la barra cuando se subió a su auto y desde ese momento tuvo que vivir custodiado generó que su continuidad sea una duda.

Finalmente cuatro días después de haber arribado al país, Holan se despidió con una carta al hincha del rey de copas en la que detallaba que se iba “por la seguridad de su familia”. Algunas versiones salieron a la luz con respecto a la relación que no venía siendo buena con Alejandro Kohan, el profe, y finalmente se confirmó como el motivo por el cual no seguiría al mando del equipo del cual es hincha.

El viernes se casó, en la fiesta celebró y el sábado por la tarde firmó. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Con qué condiciones? Hoy no importa, no es momento de analizar esas cosas, es momento de pensar que volvió, en realidad nunca se fue, el hombre que a Independiente le devolvió el buen juego, el arte de jugar bien a la pelota, el ingreso a la Libertadores que parecía truncado a mitad de año con el empate frente a Lanús, el apoyo de ídolos como Bochini y Bertoni y el saludo histórico que llevó al capitán Nicolás Tagliafico a levantar los brazos en el Maracaná dos veces (todos sabemos cuál fue la segunda).

Gracias Ariel por haber firmado el nuevo contrato. Usted sólo sabe todo lo que tuvo que atravesar durante estos 365 días como entrenador de Independiente para estar acá, para ver a su Independiente, el de su padre que lo llevaba a la cancha desde los cuatro años y el de todos nosotros en el lugar que siempre tiene que estar, en lo más alto del podio de América.

Un fin de año feliz
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