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A partir de las derrotas frente a Lanús, Atlético Tucumán y Godoy Cruz, el mundo Independiente volvió a sumergirse en la histeria. Esa que tanto destacamos que había desaparecido a partir de la idea de Holan, el nuevo plantel, los pibes del club y demás. Hoy estamos por volver a entrar en ese loop de optimismo – pesimismo del que no podemos salir hace varios años.

El técnico es un vende humo inútil, no sabe hacer cambios ni plantear los partidos, los jugadores no sirven, son todos viejos o sin jerarquía, los pibes son todos unos verdes y los refuerzos son falopa ¿no les suena de algún lado toda esta ola de criticas que de una semana a la otra cayeron sobre el Cuerpo Técnico de Holan y el plantel? Es el mismo enjuiciamiento que tres años atrás sufría Almirón y sus jugadores, y posteriormente también ocurrió con el equipo de Pellegrino.

Más allá de gustos futbolísticos y diferencias estratégicas, nadie puede negar que los primeros semestres de Almirón y Pellegrino fueron buenos. Ambos solidificaron una idea de juego, potenciaron jugadores e ilusionaron a los hinchas con un logro futbolístico futuro. Aún con sus críticos, los dos llegaron al segundo semestre con una banca mayoritaria entre hinchas y dirigentes; no obstante, cuando el rendimiento cayó y aparecieron un par de malos de resultados, los fogoneros de crisis aparecieron para agigantar el mal momento y minusvalorar lo que el equipo venía construyendo.

En el ciclo Almirón, los malos resultados del segundo semestre se extendieron desde la fecha 7 hasta la 13, logrando 5 empates y 2 derrotas y la calma con el equipo se terminó en la novena fecha aproximadamente. A pesar que en algunos de los cotejos el Rojo mereció irse con los tres puntos, el DT terminó yéndose antes que termine el campeonato siendo bancado sólo por un puñado de hinchas y por ningún dirigente.

La historia con Pellegrino no fue muy diferente, la derrota en la Liguilla pre-Libertadores fue un golpe muy duro para la relación plantel-hinchas, y sólo podía salvarla un título. El Rojo tuvo un andar irregular en el segundo semestre, obtuvo 21 puntos en 14 partidos en el campeonato, pero quedó eliminado de la Copa Argentina y de la Copa Sudamericana ante Defensa y Justicia e Independiente Santa Fé, respectivamente, lo que derivo en la ida de Pellegrino faltando dos fechas para el final del semestre.

Más tarde llegaría Milito, pero él no llegó a arrancar el segundo semestre debido a desacuerdos con la dirigencia y a las exageradas críticas del Mundo Rojo.

Hoy quien parece haber arrancado con esa mala racha es el Independiente de Holan, a quien hasta hace poco no le entraba una bala y parecía ser el equipo por el cual los hinchas iban a poder bancar un proyecto a pesar de algún tropiezo. Pero el equipo cayó tres veces y quienes hace poco se subían al tren del Compromiso. Actitud. Intensidad,  piden la renuncia del entrenador y otros que se la agarran con Barco, Tagliafico, Erviti, Meza, Gigliotti y compañía.

Independiente es un club grande y por eso se le exigen resultados, eso es lógico, pero pasar de bancar este ciclo a querer tirar todo a la basura por tres partidos perdidos parece una reacción exagerada. Se habla de un equipo apático cuando hace pocos días pasó de fase en la Sudamericana jugando con uno menos. Se le dice vende humo a Holan por los drones y su pasión por el club cuando todo el semestre anterior se comportó igual. Se critica a jugadores “sin jerarquía” cuando varios (si no la mayoría) ya demostraron que pueden jugar en el club.

Independiente puede haber sufrido un bajón futbolístico y tener poco recambio (esa responsabilidad recae en los dirigentes de quienes hablaremos en otro momento), pero sigue teniendo al mejor arquero del país, al mejor 6, a dos pibes con muchísimo futuro como Bustos y Franco y a un lateral izquierdo a la altura del club; este plantel también consta con tres muy buenos volantes centrales, un pibe con muy buenas condiciones como Barco, un explosivo que está con mucha confianza como Benítez y un 9 de jerarquía como Fernández, entre otros. Y todos ellos ya demostraron que la camiseta no les pesa.

Sólo por tres partidos no se puede desechar todo lo que este Cuerpo Técnico viene trabajando desde el punto de vista futbolístico y desde la identidad.  Queda un largo camino por recorrer en este semestre y no se puede caer en la desesperanza tan fácilmente. Hay un líder y jugadores con personalidad para volver a conseguir buenos resultados.

Confiemos. Al menos por esta vez. A ver qué pasa.

 

 

 

 

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